Junio, 12 de 2019
Son épocas de lluvias que no dan tregua, y hace meses que el río Paraguay crece sin compasión. No sería grave si todos los habitantes tuvieran dónde refugiarse, pero para las y los asuncenos que viven en los Bañados es una condena porque el Estado y sus instituciones a lo largo de los años no han sido capaces de dar una respuesta definitiva al problema de las inundaciones. Un problema que, si bien es cíclico, se vuelve cada vez más complejo a consecuencia del cambio climático. La historia se repite una y otra vez. No obstante, lo que asusta en esta inundación es que -según pronósticos- podría alcanzar los mismos niveles que en 1983, año en que el Río Paraguay alcanzó en Asunción los 9 metros. Actualmente el nivel se encuentra por los 7,56 metros, a 44 centímetros de lo que se considera “nivel de desastre”. Pero si esta problemática no es nueva, entonces ¿por qué no ha habido una solución? A inicios de junio de 2019, según cifras oficiales, son más de 14.000 las familias afectadas por la crecida del Río Paraguay, sólo en Asunción. En su mayoría son familias que al ser desplazadas de sus hogares del interior buscaron refugio en la “madre de ciudades” y fundaron los Bañados, ocupándose del progreso de la zona que linda con el Río y cuyo modo de vida está profundamente vinculado a él. Hace sesenta años, Don Miguel Ángel llegaba con su mamá desde su natal Caazapá hasta el barrio Yukyty, en Bañado Sur. Tenía 6 añitos. Hoy es un abuelo orgulloso de los progresos de su comunidad. Sus hijos, hijas, nietos y nietas conforman una de las familias emblemáticas de ese tradicional barrio al pie del Cerro Lambaré, una zona que, al igual que casi toda la zona costera de Asunción, es considerada de gran potencial inmobiliario, un hecho que en vez de ayudar a sus pobladores pareciera que les perjudica. Las familias de los Bañados nunca se han conformado con la ausencia de respuestas: Se han organizado y movilizado y, juntas, han ido encontrado formas de progresar en sus comunidades. Actualmente, orientan todos sus esfuerzos a garantizar refugios dignos para las familias afectadas. Son aproximadamente 120 los refugios instalados, la mayoría de ellos de manera improvisada. En ese contexto, son las propias familias las que -en medio de las precariedades- se organizan para salir adelante. “Exigimos a las autoridades que dispongan de un espacio exclusivo para utilizar como refugio en cualquier eventualidad, no sólo en las inundaciones, con espacios realmente dignos y servicios básicos. Son propuestas que hemos presentado a la Municipalidad y a la Secretaría de Emergencia Nacional, pero hasta ahora hicieron caso omiso. Desde nuestra precariedad, tratamos de concienciar a la gente de que el Estado es el que debe garantizar seguridad y respaldo a las familias que son afectadas por la inundación”, cuenta Carmen Castillo, integrante de la Coordinadora General de Organizaciones Sociales y Comunitarias de los Bañados de Asunción, la Cobañados. Ante las soluciones que consideran “parches”, las y los ciudadanos reclaman territorios libres de inundaciones y plantean como mejor solución la Defensa Costera, una propuesta que -consideran- cuenta con factibilidad económica y social. Consiste en un sistema de bombas de agua para la expulsión de agua del territorio, compuertas para evitar el ingreso del río y la canalización de los arroyos y lagunas. Con ello, se garantiza no solamente que los Bañados no se inunden más, sino el resto de la ciudad de Asunción, que en las grandes lluvias también queda bajo agua. “La Defensa Costera va a permitir que nuestra vivencia en los Bañados se mantenga, que nuestro arraigo se respete y se puedan construir, mejorar y arreglar los barrios desde la misma comunidad. En todo caso, es importante que todas las iniciativas garanticen la permanencia de la comunidad, de los vecinos y vecinas y de todo lo que hemos construido”.