Don Mariano Castro (50) lleva en su registro que se hicieron 114 viajes a Asunción para movilizar la gestión de las tierras de Marina Cue antes de la masacre. Los campesinos organizados en comisión sabían que la Marina las desocupó en 1999, que son del Estado y solicitaron que les puedan otorgar 2000 hectáreas para ampliar la Colonia campesina Yvypyta. “Se sabía bien que no había documentación a nombre de Blas N. Riquelme. Y se sabía bien que ese señor se apoderó de 100 mil hectáreas en tiempos de Stroessner”.
De la sede en Bolivia de ICCO, agencia de cooperación holandesa, están preparando un mini documental sobre la problemática del acceso a la tierra en Sur América. El caso de Curuguaty se menciona en ese contexto. Foto: Serpaj Paraguay[/caption]
"En Paraguay hay demasiada tierra, pero una persona acumula todo"
¿Qué pasó en Curuguaty? Su reflexión pasa porque el problema de fondo de lo que ocurrió es la tierra. Por eso trae a colación el recuerdo de su abuelo que luchó por ella durante el conflicto en el Chaco. “Él luchó por la tierra y ahora se da prioridad a extranjeros”, dice casi defraudado por la deshonra que eso significa, porque en el caso de la masacre “fueron a atropellar por una tierra que es del Estado”.
La convicción de Don Mariano está en la necesidad de poner en marcha de la Reforma Agraria, cree que eso es fundamental para traer tranquilidad al Paraguay. “Sabemos que hay demasiada tierra que el Estado debe recuperar” dice, además de que se debe llevar adelante una mensura judicial y para que eso se ejecute solo falta voluntad política.
Ya hace casi un año de la masacre y Don Castro -que allí perdió a su hijo Adolfo (28) y que tiene presos a dos más, Néstor (30) y Adalberto (24)- comenta que jamás el fiscal fue siquiera a preguntarle quién es o de qué trabaja. “Jurídicamente todo está mal, la investigación no se hace en forma”, considera.
La realidad de los pequeños productores
Aquel dato del Censo Agropecuario del 2008 que constató que el 80% de las tierras en Paraguay están en manos del 2,5% de la población él lo conoce, más porque lo padece, por eso en su boca suena indiscutible eso de que en Paraguay hay demasiada tierra pero una persona acumula todo.
“Muchos no tienen tierra pero la necesitan para trabajar. Entonces buscan una que alquilar. Por un año se puede alquilar una hectárea”. Pero en esta relación en que se entra en juego con la naturaleza y sus leyes imprevisibles, no todo se resuelve con tener el pedazo que labrar. Si viene un mal tiempo, todo lo que uno cultivó se puede perder y, al final, solo quedan deudas. Es así que no hay garantías de que el pago por ese alquiler valdrá la pena nos explica.
Aún existe limitación para comprender lo que implica una verdadera Reforma Agraria, por eso se le agregó el apellido de Integral: Reforma Agraria Integral, no se trata solo de dar tierra. “Debe ser en justa proporción, acompañada de capacitación”. Porque se debe entender, además, que su uso no es permanente, aclara don Castro, y que cada tanto debe reposar y ser tratada para recuperar los nutrientes, de ahí la importancia de que la cantidad de tierra otorgada o por trabajar sea suficiente.
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Mariano Castro es actualmente presidente de la Comisión de víctimas y familiares de víctimas de la masacre de Curuguaty. Foto: Serpaj Paraguay[/caption]
Jóvenes del campo: obligados a salir del entorno rural
Según su análisis, con los jóvenes en el campo pasa que terminan saliendo del país pues acá no encuentran oportunidades. “Siempre se ha perseguido y matado en la lucha por la tierra sin aclarar nada. Es así que muchos abandonan la lucha cansados y por miedo. Y sin la tierra no hay trabajo”.
Las instituciones no funcionan, un ejemplo de esto es la injusticia en torno al precio de la mandioca. ¿Y cuánto trabajo hay detrás de la producción de este rubro? Actualmente, logran vender a G. 350 el kilo. “Al pobre se le estafa, eso es una estafa”.
Élida "celebró" el día de la madre con 3 hijos menos: uno asesinado en la masacre, y otros dos en situación carcelaria. Foto: SerpajParaguay[/caption]
"Dejamos de atender nuestra tierra como corresponde por estar gestionando este problema desde junio de 2012", dicen, porque además del perjuicio económico que les generó en lo particular esta masacre de Curuguaty, cargan además con la pérdida de sus hijos: uno asesinado y dos en situación de cárcel.
Los hijos
De sus 9 hijos, Élida dice que dos son adoptados. Uno de ellos, de 8 años actualmente, participa de toda la entrevista y sonríe cuando se percata de que hablan de él. Ella ingresa a su casa para buscar algo y regresa con un recorte de diario de cuando el niño tenía 3 años, tiempo en que fue abandonado y la pareja se hizo cargo de él.
La noticia del recorte habla del nivel de desnutrición en que fue hallado el pequeño y menciona a Mariano Castro y Élida Benítez como nuevos padre y madre de la criatura. En ningún momento de la historia relatada se percibe incomodidad ni tabú. Ambos hablan del caso frente al niño y resaltan lo fuerte e inteligente que es hoy. El niño se muestra feliz y a salvo, parte de esa familia.
Y uno piensa en el sentido de lo trágico, de qué manera, desde la ciudad o desde cierta noción acomodada, se vivencia de otro modo lo terrible, lo traumático. Y del sentido de ser solidario, ni hablar. Una pareja de campesinos, con tantos hijos y en la hostilidad del contexto, vieron como muy natural hacerse cargo de ese niño que, por razones del azar o no, vino a parar a ellos.
Si bien delante de tantos vecinos y compañeros campesinos afirman sentirse afortunados porque en su hogar lo fundamental está cubierto, cuando se habla de cantidad justa en el reparto de la tierra, para una familia como la suya, calculan que para sacar provecho del trabajo de la tierra, se necesitarían al menos 20 hectáreas.
Pero mientras hacen lo que pueden con lo que tienen. “En Paraguay no hay hambre aún, el día que haya hambre, que se cuiden los ricos”, sentencia Mariano Castro.
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Foto: Serpaj Paraguay[/caption]
Los hechos del 15 de junio de 2012. Durante un procedimiento fiscal y policial en una ocupación de tierra en el distrito de Curuguaty (departamento del Canindeyú, en el noreste del Paraguay), se produjo un enfrentamiento entre las fuerzas policiales y los civiles ocupantes, con el resultado de once campesinos y seis agentes de policía muertos y un número aún indeterminado de heridos por arma de fuego. Este incidente generó una situación de crisis de derechos humanos que rápidamente se transfirió a una crisis política de efectos perdurables que, como consecuencia inmediata, conllevó la destitución del presidente constitucional Fernando Lugo Méndez y el quiebre del orden democrático constitucional instaurado en el 2008 (Del Informe de DDHH sobre el caso Marina Kue)