Septiembre, 29 de 2025
El 28 de septiembre, la llamada Generación Z salió a las calles de Asunción para protestar contra la corrupción, la impunidad y las injusticias que siguen marcando nuestro país. Las respuestas del Gobierno fueron la represión, los golpes, las detenciones y la criminalización de la protesta.
Desde Serpaj Paraguay denunciamos con firmeza estos hechos. La represión policial trae ecos de la dictadura stronista y confirma que en Paraguay la protesta sigue siendo tratada como amenaza, en lugar de ser reconocida como lo que es: un derecho democrático fundamental.
No es con palos ni con cárceles que se construye democracia. Es escuchando a la ciudadanía, garantizando salud, educación, trabajo digno y un futuro libre de negociados. La juventud salió a las calles para exigir un país distinto, un país donde no falten medicamentos en los hospitales, donde maestras y médicos no cobren salarios miserables, donde el dinero público no se reparta en sobres sino que se invierta en el bienestar colectivo.
El Estado debe recordar que su deber es proteger a quienes ejercen el derecho a manifestarse, no perseguirlos ni castigarlos. Reprimir la protesta es un retroceso que nos devuelve a las páginas más oscuras de nuestra historia. Quienes sobrevivieron a la dictadura ya lo saben, las calles no deben volver a teñirse de miedo.
Según informaciones recibidas, más de 30 manifestantes fueron detenidos y trasladados a la Agrupación Especializada, mientras varias personas resultaron heridas a causa de la represión policial. Estos hechos no pueden ser tolerados en una democracia.
Hoy, las voces de la juventud se levantan y nos recuerdan que la esperanza es más fuerte que el miedo. Que cada mano tendida para curar a un herido, cada grito que afirma que Paraguay no está muerto, son señales de un pueblo vivo y digno.
Nos solidarizamos con las y los jóvenes detenidos, con sus familias y con todas las personas que enfrentaron la violencia policial en las calles. Exigimos su inmediata liberación y el cese de la persecución, e instamos a la ciudadanía a mantenerse movilizada y vigilante hasta lograr la libertad de todos los detenidos y el respeto irrestricto a los derechos humanos.
Dictadura Nunca Más. La protesta no es delito.