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Abril, 18 de 2019

Educación que resiste a la inundación

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Educación que resiste a la inundación

Las inundaciones causadas por la reciente y precipitada crecida del Río Paraguay afectó a aproximadamente 11.000 familias, solo en Asunción, calculándose un promedio de 88.000 personas afectadas, casi todas ellas en situación de pobreza o pobreza extrema, dejándolas en una situación de completa vulnerabilidad. Dentro de este gran número de personas afectadas, los grupos de mayor vulnerabilidad son los de niñez y adolescencia y la de las y los adultos mayores. Particularmente los niños, especialmente los que se encuentran en etapa escolar, sufren las inundaciones de manera muy intensa y diferente, ya que deben dejar su casa, sus cosas, su comunidad, su escuela, todas bajo agua y comenzar de nuevo en el pedazo de tierra en el que la municipalidad o los vecinos de las zonas altas les permitan estar, porque como cada año las instituciones del Estado y la Municipalidad hacen caso omiso al pedido de la comunidad en dar una solución definitiva a las inundaciones y a la construcción de refugios en condiciones dignas para las familias mientras se logra la solución. La escuela es el principal punto de encuentro de la comunidad, donde niñas, niños, adolescentes, padres y madres de familias se reúnen, se conocen y se encuentran, se conforman vínculos y trabajan en conjunto para que la comunidad y su población aflore, lastimosamente y como hace 6 años, la escuela se ve rebasada por el agua, dejando sumergida e inutilizable gran parte de la estructura, obligando a la comunidad educativa a abandonar la institución y comenzar de vuelta en los refugios. [caption id="attachment_6480" align="alignnone" width="1024"] Bloque principal de la Escuela Caacupemí, la mistad del edificio bajo agua.[/caption] Sentada en medio del corredor del Centro Comunitario Punto Joven, trabajando en la computadora y con el alumnado jugando a su alrededor, encontramos a la profesora Selva Miranda, directora de la Escuela Caacupemí del Bañado Norte, quien nos cuenta la situación actual de la institución, así como el de las niñas, niños y adolescentes que asisten a este centro educativo y que en su historia ya ha enfrentado seis inundaciones. La Escuela Caacupemí cuenta con un total de 200 alumnos desde el jardín hasta el noveno grado, quienes tuvieron que ser reubicados en dos sitios: la Escuela Santa Cruz, también de la Fundación Fe y Alegría, y el centro comunitario Punto Joven. “Hicimos una reingeniería en Santa Cruz para los espacios… para ubicarle a los más grandes del tercer ciclo y segundo ciclo, pero los más chiquitos se quedan en punto Joven” menciona la directora. Además de la reingeniería para el uso de los espacios, también se realizaron ajustes en cuento a la implementación y desarrollo de las clases, según Selva “dependiendo de la situación y el contexto los niños se juntan y agrupan por ciclos… lo que hacemos es que vengan en un solo turno porque antes teníamos solo el segundo grado a la mañana y el primero y tercer grado por la tarde, ahora se les va atendiendo por ciclo. Una o dos maestras atienden el primer ciclo, otras el segundo ciclo y por supuesto que los catedráticos con el tercer ciclo”. [caption id="attachment_6485" align="alignnone" width="1024"] Calle al costado de Punto Joven, donde ahora funciona parte de la escuela. Actualmente el agua está a unos 10M de distancia.[/caption] Si bien desde la institución se encuentran realizando todo el esfuerzo posible para atender a la mayor cantidad de niñas, niños y adolescentes, también hay deserciones, a lo que la maestra decía que “hay que entender que no solo sale solo la escuela sino también su casa, tienen que estar prestos para ayudar y a preparar su lugar (donde instalarán su casa) y lastimosamente algunos quedaron en sobrado. Teníamos un grupo de 14 chicos, ahora solo quedan 8 porque 6 de ellos tuvieron que salir hacia la Costanera otra vez, y a ellos hay que asistirles a la distancia”. Selva mencionaba que la distancia y el trayecto dificultan en gran medida que el alumnado llegue a los centros educativos ya que “las canoas solo llegan hasta la Costanera, de la costanera tienen que venir caminando todo ese trayecto hasta General Santos y de General Santos por toda Artigas para llegar a la escuela. Cuesta muchísimo y muchos optan por venir 1 o 2 veces a la semana”. [caption id="attachment_6487" align="alignnone" width="594"] Distancia que deben recorrer niñas, niños y adolescentes.[/caption] Así como se presentan dificultades, el plantel docente ofrece distintas alternativas que son gestionadas por la institución, comentaba la directora que lograron conseguir un vehículo que transporte a las niñas y niños, pero que no es seguro al 100% ya que muchos no logran llegar a la hora en la que el móvil sale y si no logran alcanzar el móvil deben utilizar las canoas, lo que implica un riesgo y a la vez un costo “porque a la gente que les hace cruzar hay que pagarles porque es un trayecto largo desde la Costanera hasta la Cancha San Juan (ubicada a unos 400m de Punto joven y a 600m de la Escuela Santa Cruz). Por eso lo que hacemos es una experimentación constante, para que no dejen de asistir a las clases”. [caption id="attachment_6482" align="alignnone" width="1024"] Cancha San Juan, actualmente completamente inundada.[/caption] Explicando un poco el contexto en el que se encuentran varios niños y niñas, La profesora Miranda decía que el espacio educativo también ayuda a que puedan salir del hacinamiento, estar en otro espacio y desconectarse al menos durante las 4H en clase de la difícil situación que enfrentan a diario en los refugios. LA EDUCACIÓN EN PRIMER LUGAR Cuando le consultamos a la profesora si las acciones que llevan adelante son en articulación con el MEC explicó que no. “Caacupemí como centro nunca luego paró ante nada y nunca esperó porque sabe que en el momento real de la urgencia y la emergencia muchas de las veces se activan mecanismos y son muy lentos para nosotros, entonces lo impulsamos desde la escuela en alianza con otras organizaciones, con otras personas. Incluso desde la propia comunidad te dan datos de personas con quienes se puede conversar para gerenciar cosas”. “Hoy ya estamos en el plan C. Ya ni siquiera es el plan A ni el Plan B, ya es el C y ya estamos absorbiendo eso desde nosotros mismos… pero hay que entender también de cierta forma el contexto real, el Bañado Sur ahora está empezando a salir y en el Sur hay mayor cantidad de instituciones afectadas”. Por otro lado mencionaba cómo iban a trabajar con las niñas y  niños que no pueden asistir hasta la institución y cómo se implementaría el Plan D, en caso que la crisis se llegue a extender. “Si la escuela tuviese que mudarse completamente ya estaría en la Escuela Santa Cruz en los espacios que queden… por otro lado, sabemos que mucha más gente se iría a Mburicao y en ese sentido el planteamiento es que se asista por lo menos tres veces a la semana y se hagan aulas mixtas, donde puedan ir personas referentes, educadores más antiguos que tienen la experiencia de trabajar el ciclo porque se unirían los ciclos para trabajar en el proceso”, pero a la vez explicaba que esta situación no puede extenderse para siempre ya que las niñas y los niños necesitan un espacio en el que puedan estar seguros y librarse por unas horas de su realidad. [caption id="attachment_6488" align="alignnone" width="1024"] Carpa de resistencia en los Refugios[/caption] Miranda nos decía que entre el lunes y martes de la siguiente semana debe reunirse el plantel docente para analizar lo que llegarán a hacer en cuanto al proyecto educativo, pues asegura que en educación no se puede improvisar. “Si necesariamente tenemos que salir de casa 1 año ¿cómo abordaríamos lo pedagógico en este año teniendo como escenarios Mburicao, los refugios aledaños y los refugios distantes?” “En los refugios distantes lo que vamos a hacer es ir, entre dos personas -que somos las que nos animamos a andar en agua- y trataríamos de ir al menos 1 vez cada 15 días. Trataríamos de darles lo máximo que podamos y acompañarles en la distancia. También queremos utilizar los medios tecnológicos porque los jóvenes usan mucho el WhatsApp, entonces los profes de área envían por WhatsApp lo que tienen que leer, las preguntas y de esa manera vamos a ir trabajando”. La profesora nos comentaba acerca de las críticas que reciben como institución y nos explicó su postura. “Muchos dicen desde afuera ¿por qué ellos se van a buscarle a sus alumnos? Ya escuché de varias personas, y porque simple y sencillamente el objetivo de la educación es precautelarle al niño. Acá hay un derecho superior y es el derecho superior del niño y la niña. Si a mí me toca remar voy a remar. Yo le digo a mis compañeros que si ellos no pueden yo voy a hacer hasta donde me de la posibilidad porque el niño que queda del otro lado no está ahí porque quiere”. “Hay que entender también eso que él está allí por una necesidad y por estar en necesidad ¿no va a tener su derecho a la educación? ¡Al contrario! Por eso mismo el derecho a la educación debe estar a su lado. La educación tiene que acompañar la situación y el contexto de ese niño y esa niña hasta lo último”.    

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Una organización de DD.HH. que nace como propuesta de trabajo por la paz, contra la injusticia social desde la no-violencia activa.

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