Desde el Servicio Paz y Justicia, Paraguay (SERPAJ, Py) manifestamos nuestra profunda preocupación y absoluto rechazo a la aprobación por el Senado del Acuerdo de Cooperación Militar (SOFA) con los Estados Unidos. Esta decisión legislativa, realizada de manera apresurada y desconociendo los señalamientos críticos formulados al acuerdo por parte de la sociedad civil, no representa un avance en seguridad, sino la formalización de una geopolítica de la impunidad que vulnera los pilares de nuestra dignidad nacional.
1. La paz es fruto de la justicia, no de la militarización
La seguridad de un pueblo no se construye importando tropas ni blindando a agentes extranjeros con inmunidades diplomáticas. El acuerdo SOFA desvirtúa el concepto de seguridad ciudadana para convertirlo en un esquema de control territorial militarizado, ajeno a las necesidades de las comunidades y subordinado a intereses estratégicos de una potencia externa.
2. Institucionalización del privilegio y la impunidad
Otorgar un "estatus diplomático" a personal militar y civil del Departamento de Defensa es un agravio directo a las víctimas de la violencia de Estado. Este acuerdo crea una categoría de personas intocables que, ante posibles abusos o delitos en suelo paraguayo, no responderán ante nuestros tribunales. Ceder jurisdicción penal supone para nuestro sistema de justicia, violar el derecho de toda víctima a un recurso judicial efectivo.
3. Un retroceso en la construcción democrática
Paraguay ha sufrido décadas de militarismo y autoritarismo. La presencia de tropas extranjeras con privilegios legales constituye un síntoma de fragilidad democrática y una renuncia a la soberanía. No hay cooperación posible cuando existe una asimetría que anula la capacidad del Estado para controlar lo que sucede en su propio territorio, desde el ingreso de armamento sin inspección hasta la falta de transparencia en las operaciones.
4. Llamado a la objeción ciudadana
Instamos a la sociedad civil organizada y a la Cámara de Diputados a frenar este atropello constitucional. La seguridad que necesitamos es la que garantiza la vigencia plena de los derechos humanos en los diversos territorios del país mediante el fortalecimiento de nuestras instituciones civiles y judiciales. El modelo de intervención que subyace al acuerdo SOFA, implica el despliegue de una receta que históricamente se caracterizó por multiplicar la violencia en los territorios y por una falta de rendición de cuentas en toda la región.
¡Por un Paraguay soberano, desmilitarizado y con vigencia plena de los derechos humanos!
Servicio Paz y Justicia – Serpaj Paraguay